Nives Meroi y Romano Benet, una historia de amor y alpinismo

La historia de Nives y Romano es una de las mas bellas y humanas del alpinismo. También una de las menos conocidas. Juntos han ascendido 12 ochomiles. Juntos también han superado su ochomil más difícil: la grave de enfermedad de Romano quien tras dos trasplantes de médula pudo regresar a la montaña. Nos lo contaron en la Semana Internacional Montaña de Guadarrama.
Darío Rodríguez/DESNIVEL – Martes, 8 de Diciembre de 2015 – Actualizado a las 11:45h.

Cordada en la montaña y en la vida
La historia de Nives Meroi y Romano Benet (su marido) es una historia de amor y alpinismo. Se conocieron a los 18 años y desde entonces son cordada en la vida y en las montaña. Juntos han ascendido doce ochomiles, siempre en estilo alpino, sin oxígeno ni sherpas, manteniendo una comunicación mínima con el exterior. Utilizan poco el teléfono satélite en el campo base: para hablar con la familia y estar informados de la meteo. En montaña ascienden sin radio ni teléfono satélite. Por filosofía, son conscientes de que en alta montaña las posibilidades de rescate son mínimas y hay que depender de uno mismo; también para reducir el peso al mínimo. Otro detalle importante: solo tienen un pequeño patrocinador y se pagan ellos mismos prácticamente todos los gastos de sus expediciones. Es el precio que tienen que pagar por vivir en una región italiana en la que el alpinismo es poco conocido y, también, por renunciar al alpinismo mediático.

Tres ochomiles en 20 días
En 2003 ascendieron 3 ochomiles (G1, G2 y Broad Peak) en 20 días. Como siempre lo han hecho: en estilo alpino, muy ligeros, transportando su pequeña tienda con ellos durante toda la ascensión. Fueron la segunda cordada en realizar tres ochomiles seguidos.

Les gusta el alpinismo invernal. En 2008 intentaron el Makalu en invierno, pero tuvieron que retirarse debido a que Nives sufrió una fractura en la pierna.

Dos caracteres muy distintos
Sus caracteres son muy distintos: Nives es muy metódica, necesita tenerlo todo organizado, Romano es lo contrario y, además, para desesperación de Nives, le gusta tomar decisiones rápidas. Si siente que es ese el momento de partir hay que hacerlo… aunque eso enfurezca a Nives a quien le gusta tener programado ese momento. Este es uno de los motivos que más les hace discutir. Casi siempre gana Romano y se parte cuando el decide. La discusión mas alta la han tenido a 7.300 metros. A mas altura dicen que es casi imposible discutir.

Romano es más fuerte y suele ir delante. A veces la espera en la cima. En el Everest (que ascendieron sin oxígeno) subieron juntos y Romano aprovechó que iba un poco más rápido para filmarla.

Sobrevivir como pareja a la vida y al alpinismo
Es una pareja siempre alegre, sonriente, llena de esa complicidad que da el haber sobrevivido como pareja a la vida y al alpinismo. Cuando el índice más alto de separación de los matrimonios es tras las vacaciones de verano –que es cuando realmente convive- Nives y Romano han sobrevivido como pareja a la convivencia extrema que ha supuesto sus muchas expediciones al Himalaya. Incluso en alguna ocasión han estado totalmente solos en el campo base. Nives, al final de una de estas expediciones se lo comentaba a Romano: “¡Fíjate cuanto tiempo hemos estado solos y no hemos discutido en absoluto!” A lo que Romano, más pragmático, la contestaba: “Imposible discutir con el 50% de la expedición”

Kangchenjunga donde comienza su ochomil más difícil
En 2009, Nives y Romano ascendían el Kangchenjunga. A 7.500 metros Romano se encontró mal y le dijo a Nives que siguiera sola a la cima, que el la esperaría allí para luego bajar juntos. Nives lo pensó y decidió que si habían ascendido 11 ochomiles juntos no tenía sentido ascender sola. Y tomó la decisión de bajar. Era un momento en que tenía posibilidades de ser la primera mujer en completar los 14 ochomiles pero lo tuvo muy claro: su proyecto era un proyecto en pareja. Sin Romano aquella cima no tenía sentido.

Y con aquella decisión es seguro que salvó la vida de Romano. En primer lugar porque el tiempo empeoró al día siguiente y les hubiera resultado muy difícil descender. Y sobre todo porque el estado de salud de Romano se complicó; lo que podía pensarse que era mal de altura resultó una grave enfermedad que Romano tardó en superar casi tres años. Fue una época muy difícil. Hablan de ella como su ochomil más complicado. Como una época en la que utilizaron todas las “técnicas” que habían aprendido en la montaña: objetivos a corto plazo, trabajo en común, motivación, nunca desilusionarse, caminar juntos, paso a paso, con paciencia, sin descorazonarse nunca…. también hicieron cordada, formaron equipo, con los médicos y el personal hospitalario que les atendió.

La época más difícil: la grave enfermedad de Romano con un incierto final y sin seguridad económica
Era una época difícil económicamente también porque poco antes Romano había tomado una decisión arriesgada: había dejado el trabajo seguro que tenía en la administración como guarda forestal. Le gustaba este trabajo pero tenía un inconveniente: no disponía de tiempo para marchar de expedición. El máximo de tiempo que podía conseguir era un año sin sueldo cada cinco años. Ya lo había cumplido, tendría que esperar otros cinco años y era un momento en que marchaban continuamente de expedición…. Abandonó aquel trabajo seguro, montó una pequeña tienda de montaña y poco después vino aquella grave enfermedad…

El primer trasplante de médula al que fue sometido Romano fracasó. Los médicos no sabían qué hacer y probaron algo que nunca había tenido éxito en la historia de la medicina: otro trasplante de médula del mismo donante. Si había fallado el primero ¿porqué iba a funcionar el segundo? Aquello no tenía lógica…. Pero funcionó. Y Romano regresó a las altas montañas, mientras los médicos miraban para otro lado, pues en principio no parecía lo más indicado. En su primera ascensión juntos Romano volvió a su ritmo habitual, a caminar por delante de Nives, y esta supo en aquel preciso momento que Romano estaba definitivamente curado.

Regreso al Kangchenjunga
Y regresaron al Kangchenjunga y juntos alcanzaron la cima el 17 de mayo del 2014. La enfermedad quedaba atrás, la historia de amor seguía. La cordada volvía a soñar con completar los catorce ochomiles juntos. Un proyecto que para ellos es, simplemente, un bello objetivo.

Es curioso también como alcanzaron aquella cima. Subieron, como siempre, en estilo ligero, sin comunicación. Por eso no supieron cuando estaban en el campo 4 del Kangchenjunga que la previsión para el día siguiente era mala y que el resto de los equipos que se encontraban allí en aquel momento (entre ellos Carlos Soria) habían tomado la decisión de retrasar su salida un día.

Romano y Nives partieron, un poco extrañados de que ningún otro alpinista intentara la cima aquella mañana pero siguieron a pesar de que “el viento era un poco fuerte”, sin cuerdas fijas (los sherpas permanecían junto con los miembros de sus expediciones en el ultimo campo) y alcanzaron la cima.

Reinhold Messner dedica a Nives Meroi su libro “On top, mujeres en la cima”
La historia de Nives y Romano es tan bella que el propio Reinhold Messner la dedicó su libro “On top, mujeres en la cima”.

Nives y Romano estuvieron en la Semana Internacional de la Montaña de Guadarrama 2015 donde tuvimos oportunidad de mantener una larga conversación en la que hablamos de alpinismo pero sobre todo de esa historia increíble de amor en pareja que ha sobrevivido a la enfermedad, al alpinismo y a la vida…. Compartir con ellos unas horas viéndoles tan llenos de alegría, tan compenetrados, tan felices… fue una gran inspiración. Un ejemplo a seguir.

Os lo contaremos.